Abstract

Resultados recientes de los trabajos en neurociencias describen algunos puntos
fundamentales relacionados con el funcionamiento de la teoría de la mente (TdM) en el homo
sapiens sapiens. Algunos hallazgos han suscitado polémica entre los seguidores del
simulacionismo y los adeptos de la teoría-teoría, privilegiando especialmente el punto de vista
de los primeros. En este artículo se argumenta que, lejos de regresar a una discusión
polarizada, se requiere el desarrollo de un constructo de la teoría de la mente (TdM) acorde
con el gran cuerpo de resultados de la investigación científica. Ni el simulacionismo ni la
teoría-teoría, así como tampoco el modularismo ni una perspectiva híbrida entre esos
enfoques parece capaz de dirigir un verdadero progreso. En su lugar, una noción de la TdM
humana en términos de nuestra constitución biológica y de los recursos que en esa
constitución pueden verse instanciados, podría ser un camino más indicado. La evidencia
neurocientífica se sugiere como un buen cimiento para ese proyecto.