Resumen

Llegar al escenario electoral de junio del 2006, y ver –con mucha impotencia- cómo
sucedía lo inaudito, es decir, Alan García Pérez era elegido por segunda vez como presidente
constitucional del Perú, a pesar de que ha quedado registrado en la Historia Nacional como
el mandatario que batió el record inflacionario, además de saber que la corrupción y el
festinación del Fisco por parte de sus correligionarios, son otras de las características del
aprismo gobernante de los ’80, amén de los innumerables casos de genocidio demostrado
y que aún esperan en la CIDH, casos pendientes, nos llevó a indagar en nuestra historia
casos semejantes. Aun cuando conocemos que para esta nueva elección García Pérez contó
con el apoyo de toda la derecha, así como de EE.UU., es desalentador saber que el pueblo
accedió a los coqueteos de la derecha y el APRA, así como sucumbió ante los demagógicos
ofrecimientos de este hábil orador, aun cuando su retórico estaba notoriamente desgastada.
En efecto, esto nos impulsó a buscar en nuestra historia, similares casos que ya generan un
lugar común.
Para ello se ha tenido que hacer una búsqueda de información bibliográfica para
reconocer casos como el de Castilla, Piérola, Leguía, Belaúnde, hasta llegar al caso del actual
mandatario peruano.
Concluimos que hay una tendencia al olvido, producto de cierta indiferencia histórica,
muy a despecho de lo que en plena coyuntura electoral se vive. Tendencia esta que, para unos
suena a masoquismo, para otros es el producto de un eficiente trabajo de los grupos de poder,
para ganarse a un pueb que, a pesar del hartazgo frente a ellos, opta por tales, azuzados por el
temor de una alternativa de real cambio.

Palabras clave: elecciones, Jefe de Estado, historia, corrupción política, poder