Resumen

Los sistemas complejos con sus principios de: autoorganización, interacción,
interdependencia, retroalimentación, sensibilidad a las condiciones iniciales, emergencia
y adaptación continua constituyen un enfoque teórico novedoso, todavía poco abordado
en el análisis de algunas formas espaciales de organización de la producción y estructuras
de mercado, capaces de formar clusters o redes de empresas. Este artículo explora las
bondades teóricas y metodológicas que los sistemas complejos brindan para lograr una
mejor compresión sobre el origen y funcionamiento de los clusters. Ahora bien, la teoría
establece que la competencia imperfecta es la estructura de mercado que subyace en estas
formas particulares de organización de la producción -cluster o redes de empresas- y por
su parte los rendimientos crecientes tienen la singular propiedad de favorecer la atracción
y localización de empresas alrededor de una actividad económica en un territorio, es decir,
al parecer ciertos atributos les confieren propiedades emergentes, para convertirse en el
atractor principal en los procesos de aglomeración de empresas. Este artículo busca a
manera de hipótesis determinar si los clusters o redes de empresas constituyen una forma
de autoorganización espacial de la producción que por sus características intrínsecas
constituye un sistema complejo.