Resumen

El presente artículo aborda de manera sucinta una revisión de la figura y obra de Juan González de Mendoza (1545-1618), religioso de la Orden de San Agustín que llegó a autoproclamarse “cronista de la China”. En 1585 publicó la Historia del Gran Reino de la China, libro que le dio cierta fama en los círculos eruditos de su tiempo. Revisitar a Mendoza y su texto implica preguntarse qué China retrató su autor y de dónde extrajo la información así como el propósito que perseguía su publicación. Su trabajo se convirtió, desde el momento de su aparición, en un auténtico éxito, dada la creciente demanda de información sobre el Celeste Imperio existente en la Europa renacentista. Aunque Mendoza jamás estuvo en Asia, desarrolló una meticulosa labor historiográfica con las fuentes que tenía a su alcance. Al mismo tiempo, la obra debía servir a intereses múltiples: de tipo político, al ser el origen del texto una fallida embajada de Felipe II a la China Ming; de tipo misional, siendo el ambiente religioso regular de la década de 1580 altamente competitivo por posicionar las diversas órdenes en la carrera evangelizadora de Oriente; y, finalmente, de tipo personal, dadas las elevadas expectativas personales de Mendoza depositadas en su Historia. Su contribución supone un episodio decisivo en la construcción de la imagen de China en la Europa moderna.
Palabras clave: China, dinastía Ming, literatura misionera, Orden de San Agustín, Juan González de Mendoza