Resumen

Dice Carlos Fuentes en El espejo enterrado (1992) que una vez lograda la independencia de América del Sur, en la mente de sus dos grandes libertadores había una idea y un temor. Simón Bolívar se obsesionaba con el ideal de la unión de los territorios de América y José de San Martín temía que éstos cayeran en manos de lo que él llamó "el caudillo", o "el soldado de fortuna". Para infortunio de nuestra América, la idea de Bolívar nunca se concretó, pero el temor de San Martín ha sido una cruda realidad de nuestra historia.