Resumen

El presente artículo quiere analizar el diario vivir en el Sanatorio Carlos Durán Cartín cuando funcionaba como sanatorio para personas enfermas de tuberculosis, por medio de documentos escritos entre un paciente y su amigo. En estos se relatan las vivencias y los infortunios acontecidos durante los ocho meses que duró el internamiento debido al protocolo médico del lugar, permitiendo apreciar desde una nueva óptica las experiencias de quienes habitaban este sitio y los avances médicos en el combate a la tuberculosis dentro del Sanatorio Carlos Durán Cartín. Aunque esos documentos escritos dejan de aparecer por razones que no se explican en ellos, son suficientemente claros para inferir conclusiones relacionadas con la visión del Sanatorio como centro de excelencia médica a nivel nacional y centroamericano pero que probablemente no era un lugar que estuviera al alcance de cualquier persona por los altos costos del tratamiento que en algunos casos, debía cubrir el paciente.