Resumen

Este artículo analiza una parte de la vida cultural de las élites costarricenses entre las décadas de 1950 y 1970; un periodo que de forma prejuiciada se considera como estancado; lo cual resulta un mito. El argumento central es que los grupos dominantes, percibieron un cierto nivel de atraso con respecto a los centros  metropolitanos del periodo y ambicionaron implantar con más fuerza, prácticas artísticas de moda en estas regiones, como la ópera y la música «clásica». Por su parte, en los años estudiados, el Teatro Nacional se utilizaba para fines variados y competía con múltiples formas artísticas de extracción popular, así como organizaciones musicales que escapaban de los parámetros concebidos por la élite. Teóricamente, se retoma el concepto de habitus, referido a la necesidad de los grupos de poder de distinguirse y contar con espacios sociales exclusivos. La metodología, consistió en una reconstrucción histórica a partir de  notas de periódicos; especialmente la “Sección Social” del diario La Nación.