Abstract

La teoría de la generalizabilidad (teoría G) permite medir la confiabilidad de una
prueba por medio de la cuantificación de la importancia de cada una de sus fuentes de
variabilidad. Se redefine el error, como condición o faceta de medición, utilizando el
coeficiente de generalizabilidad como medida para estimar la confiabilidad. Este enfoque no
contradice los planteamientos fundamentales de la teoría clásica de los tests, sino que puede
ser visto como una extensión de ella. Se concluye que, si bien en muchos casos los
instrumentos psicométricos se usan para tomar decisiones relativas (modelo con referencia a
normas), siendo en esa situación suficiente la teoría clásica de los tests, otras instancias como
las que involucran el uso de pruebas educativas, suelen requerir decisiones basadas en
estándares absolutos de desempeño, donde la teoría G constituye una herramienta de gran
utilidad y mucho más informativa que el enfoque clásico.