Resumen

La ciudad de México siempre ha sido caracterizada, no sólo por los medios también por

sus mismos habitantes o visitantes, como una de las más violentas en América Latina. Si

observamos esto como un problema semiótico, podemos afirmar que precisamente los espacios

no sólo denotan características, las connotan y las palabras ciudad de México ya para estas

fechas incluyen adjetivos muy negativos, caos, contaminación, sobrepoblación, violencia. En

esta ocasión nos dedicaremos a revisar una antología teatral, La ciudad en el teatro (2002), que

incluye a diversos autores, pero nos enfocaremos solo a cinco de ellas [Luis Mario Moncada

(Inversión térmica), Jesús González Dávila (Amsterdam Bulevar), José J. Vásquez (Grito de

silencio), Estela Leñero (Ciudad en pedazos) y Alejandro Román (Coca Light)] porque nos van

a ayudar a realizar un análisis sobre el espacio semiotizado de manera negativa de la ciudad

de México, desde la ficción, en principio, y como resultado de un imaginario creado en la

realidad.