Resumen

La internacionalización de las transacciones comerciales de la postguerra, la expansión empresarial a través de fusiones y adquisiciones así como el interés de abarcar carteras de inversiones más diversificadas, obligan a los organismos a redactar estándares contables uniformes en todos los países que permitan la comparabilidad de la información financiera para estas nuevas “compañías multinacionales” (Zeff, 2012). Así surge en 1973 la IASC, con sede en Londres como un primer intento de establecer los estándares básicos internacionales llamados Normas Internacionales de Contabilidad. En este artículo se hace un recorrido histórico de las instituciones involucradas en la formulación de estas normas, las implicaciones que su aplicación ha tenido sobre los estados financieros, cómo algunos países han hecho adaptaciones a las mismas y cuáles son los principales retos que la IASB debe afrontar en el futuro.