Resumen

Uno de los aspectos considerados en la Declaración de Objetivos de Salud del Milenio es la reducción de la mortalidad infantil1, en donde la atención de la Enfermería Pediátrica desempeña un papel fundamental, en tanto, el cuidado, se ajuste a la evidencia científica y a prácticas de reconocida eficacia.

Desde el 2002, la Organización Mundial de la Salud (OMS) emitió una resolución en favor de la seguridad del paciente, promoviendo acciones que mejoren la calidad del cuidado de los pacientes en el mundo, especialmente en la reducción los eventos adversos de la atención que puedan causar dolor o incluso la muerte2. En el marco de esta iniciativa, en el año 2005, la Caja Costarricense del Seguro Social (CCSS), crea el “Programa Nacional de Promoción de la Seguridad del Paciente”. Dentro de los lineamientos se encuentra: las prácticas de salud basadas en la evidencia y como estrategia, el logro y cumplimiento de ese lineamiento, por lo que se propone incentivar el consenso sobre esas prácticas. Además, se incluye el mejoramiento de la atención cotidiana, refiriéndose a los cuidados de enfermería, cómo una práctica dirigida a eliminar o disminuir los eventos adversos de la atención de la salud3.

Tomando en cuenta la premisa anterior, que sitúa la atención de enfermería en una posición relevante para la seguridad de las personas, es que debe respaldarse el cuidado mediante la Enfermería Basada en Evidencia (EBE), definida por Muhdall como4: “(...) el cuidado concerniente a la incorporación de la evidencia de la investigación, expertez clínica y la preferencia de los pacientes dentro de las decisiones sobre el cuidado de salud de los pacientes en forma individual”.

La EBE es un requisito esencial en la práctica de la Enfermería Pediátrica, resulta ser una herramienta fundamental, para organizar, supervisar, evaluar y promover la calidad en los cuidados de la niñez, la población adolescente, sus familias y la comunidad. Con la finalidad de brindar una atención segura, oportuna, continua e intercultural. Permite, además, optimizar la gestión del cuidado, disminuyendo las posibilidades de cometer errores asociados a la práctica5. Por lo cual, recurrir a la mejor evidencia disponible que sustente nuestras acciones científicamente es una forma primordial y realizable que mejora los resultados del sistema de salud6, reto de la enfermería pediátrica costarricense.

Esta edición de la Revista Enfermería Actual en Costa Rica es una iniciativa que busca difundir como la EBE aplicada a la población pediátrica y adolescente puede conducir a cambios sustanciales y positivos en el cuidado seguro de este grupo etario 

Palabras clave: Enfermería, pediatria