Resumen

En el proceso de entrada del cristianismo en China la figura de Matteo Ricci es fundamental, representa un salto cualitativo al establecer un diálogo intercultural sin precedentes. Su aprendizaje de la lengua china clásica y su capacidad de interlocución con las élites cultas chinas del momento se sustancian en una obra en lengua china que no tiene precedentes, que se convierten en uno de los primeros pasos en el ámbito de la sinología. En la apertura de este diálogo no solo religioso sino intercultural, la escritura del De Amiticia 交友論 (Jiaoyou lun) (1595), que compila y traduce una selección de aforismos y máximas filosóficas de tradición occidental al Chino, representa un paso inicial de alta significación.