Resumen

Desde el momento en que los Estudios Generales fueron establecidos en nuestro país, se les concibió como una unidad académica llamada a procurar, en el estudiante de primer ingreso, una conciencia humanista más allá de la que deparan los niveles de escolaridad que preceden a la universitaria, y que estuviera encaminada a la formación de profesionales verdaderamente cultos en el sentido exacto del término. Se pretendió con ello que el estudiante, además de profundizar en el campo de sus intereses y especialización, pudiese contar con una formación de índole humanista que lo capacitara para pensar y escribir con claridad y corrección, a la vez que desarrollar espíritu crítico sobre los problemas de nuestro tiempo, de manera que pudiese relacionar su presente con el pasado. Se pretendía liberarlo del especialismo bárbaro en que había entrado nuestra Universidad en sus primeros años, especialismo que ya desde los años treinta de nuestro siglo, denunciaba y combatía con todo vigor Ortega y Gasset en su obra La Rebelión de las masas.

Palabras clave: concepciones, históricas, humanismo