Resumen

En el presente artículo se muestra cómo el poeta y periodista costarricense Rogelio Fernández Güell construye una hagiografía de Francisco I. Madero en un momento clave: el presidente electo de México asumirá la Jefatura de Estado, en noviembre de 1911, y ya se alzan las críticas sobre su falta de “don de mando” y “capacidad” para gobernar la nación después de la Revolución mexicana. A través de persuasivas estrategias retóricas, como en siglos pasados se emplearon para contar las vidas de los santos, el autor quiere convencer y orientar a los futuros gobernados. El también espiritista defiende a Madero, el primer presidente de México electo por el voto popular en el siglo XX y, para ello, resume sus orígenes, su proceder providencial, su espiritualidad, las visiones y revelaciones que tuvo y el gran milagro que constituye haber derrocado a la longeva dictadura de Porfirio Díaz. Así se completa el “estudio de la personalidad” del caudillo liberal, iluminado desde lo alto para conducir a la nación mexicana hacia nuevos derroteros.