Resumen

¿Cómo se explica la necesidad constante del hombre de regular el comportamiento social, en las más diversas épocas, a pesar de haberse consolidado aparentemente el llamado “pacto social”? La respuesta supone diversas variables, pero constata un desafío permanente que la sociedad misma deberá enfrentar. A partir de esta interrogante, el presente trabajo se propone el estudio de los antecedentes de la urbanidad como paradigma de comportamiento social autocontrolado, y su evolución a través del tiempo, con el objeto de identificar sus rasgos fundamentales. En este contexto, intentaremos explicar cómo en el siglo XIX, con el resurgimiento de los ideales clásicos, se consideró su incorporación como contenido transversal en el currículum de instituciones escolares públicas y privadas de Chile, como elemento fundamental para “civilizar y moralizar” al joven ciudadano de la naciente república. De este modo, junto a la religión y a la moral, la urbanidad se constituiría en uno de los tres pilares fundamentales para consolidar el orden republicano, a partir de un proyecto orgánico de sociedad, difundido a través de la educación y basado en la autorregulación de la conducta, que el Estado liberal se propuso como meta, tanto en Chile como en el resto de América.

Palabras clave: Carreño, autocontrol, comportamiento social, civilizar, moralizar