Resumen

Los medios de comunicación hacen hoy de la representación del crimen su preocupación principal.  La prensa de Costa Rica no es la excepción durante el período 1994-2010. Así se explica que sus dos periódicos de mayor circulación, La Nación y Extra, no obstante su distinta orientación, se complementen en la tarea de erosionar el discurso garantista -supuestamente hegemónico- que el gobierno y las autoridades de turno están constitucionalmente obligados a sustentar. Las estrategias discursivas utilizadas por ambos medios para imponer las tesis de mano dura cobran especial relevancia durante las coyunturas electorales. Tan evidentes y efectivas han resultado tales estrategias que algunos autores creen que los políticos terminan siendo marionetas en manos de los medios. En este trabajo se admite que actualmente sólo es posible hacer política a través de los medios, pero no se acepta el poder omnímodo que se les atribuye. La relación prensa-gobierno es histórica: depende del nivel de consenso que exista en las elites. Si hay consenso, se imponen los políticos y los medios manufacturan el consenso de acuerdo con las políticas oficiales. Si hay disenso, los medios reflejan en los artículos de opinión el disenso en las elites. Pero, si además de disenso hay incertidumbre política, la prensa puede influir la dirección de las políticas gubernamentales y dar más de una sorpresa a los candidatos presidenciales o al ministro de seguridad de turno.

Palabras clave: Estrategias discursivas - periodo electoral – medios – consenso - disenso