Resumen

El artículo propone una socioecología política del Buen Vivir, partiendo de una crítica a la economía ortodoxa, que en lugar del dinero emplea como unidad de valor y análisis el tiempo. Mientras la primera se ocupa de la producción de bienes para maximizar la utilidad, la segunda tendría por fin la generación y el deleite de bienes relacionales: el amor, la amistad, el trabajo no escindido del mundo de la vida, la participación pública y la relación del ser humano con la naturaleza.