Resumen

Editorial


 


Actualmente vivimos una época vertiginosa en la que estamos bombardeados de manera permanente por la información y diversas formas de comunicación. La Internet ocupa un lugar destacado en nuestras vidas, y su presencia se ha hecho más que indispensable en todos los ámbitos humanos, entre ellos la Educación. Ante tantos estímulos sensoriales provocados por el uso de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC), es impostergable la búsqueda de mejores caminos para enseñar y aprender de manera flexible, diversa y no lineal.


Desde el año 2011, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) ha propuesto el concepto integrado de Alfabetización Mediática e Informacional (AMI), el cual aglutina las distintas competencias digitales y de uso de las TIC. La Unesco aclara que la AMI, por sí misma, no es una competencia, sino un conjunto de ellas, por ejemplo, evaluar críticamente la información y las fuentes de información, o bien aplicar formatos nuevos y tradicionales en los medios.


Es así como el concepto de AMI integra la Alfabetización Informacional (ALFIN), la Alfabetización Multimedial y la Alfabetización Computacional, entre otras, con el fin de facilitarle a la ciudadanía la comprensión de las funciones de los proveedores de información (por ejemplo, bibliotecas, medios de comunicación, Internet). Es decir, la AMI no solo permite definir y articular necesidades de información y evaluar el uso ético de la información, sino que también impulsa el empleo de las TIC para producir contenidos generados por las propias personas ciudadanas.


Con respecto a la educación en general, la AMI promueve una participación más activa y democrática, crea conciencia acerca de las responsabilidades éticas para una ciudadanía global y facilita la diversidad, el diálogo y la tolerancia. Bajo esos principios, y luego de una valoración detallada del quehacer investigativo durante la última década, el INIE transformó su Programa de Investigación sobre Tecnologías de la Información y la Comunicación en los procesos educativos (vigente de 2013 a 2017), y propone redirigir la mirada hacia la Alfabetización Mediática e Informacional, enfoque más amplio que permitirá, tanto conceptual como procedimentalmente, anteponer a  las personas y la Educación a las tecnologías, que, como sabemos, son medios y no fines.


El trabajo científico del Programa se enfoca (aunque no se limita) a las siguientes líneas de investigación: Comprensión de las competencias de la AMI; incidencia de la AMI en el sistema educativo nacional; aprendizaje con Tecnologías de la Información y la Comunicación; diseño de recursos educativos abiertos y enseñanza bimodal. De esta manera, algunos de los logros que ha cosechado el programa en su primer año son los siguientes:


 


  • Constitución de un grupo de investigación interdisciplinario (“Equipo Núcleo”) con académicas y académicos de Bibliotecología y Ciencias de la Información, Ciencias de la Comunicación Colectiva y Educación, en seguimiento a lo establecido en el Plan Estratégico 2017-2022 del INIE.

  • Articulación con las prácticas de dos cursos de la Facultad de Educación (FD-0582 Uso de la voz para docentes de Educación Inicial y BI-4003 Bibliotecología y Comunicación Social).

  • Apoyo al Proyecto CONTRASTES / RADIO-E para la constitución de un modelo de radio estudiantil que se replicará en la estrategia de formación radiofónica desarrollada por el proyecto de investigación 724-B8-308 en las bibliotecas de centros educativos de secundaria del país.

  • Acompañamiento a tres Trabajos Finales de Graduación, dos de grado (Licenciatura en Comunicación con énfasis en Producción Audiovisual y Licenciatura en Bibliotecología con énfasis en Ciencias de la Información) y otro de posgrado (Maestría en Bibliotecología y Estudios de la Información).

  • Habilitación del Estudio de Producción Audiovisual y Multimedial (EPAM) del INIE.

  • Producción de dos cuñas radiofónicas para conmemorar el 15° aniversario de la Red Interinstitucional de Niñez y Adolescencia (RINA).

  • Producción de un video para el IX foro Centroamericano por la Acreditación de la Educación Superior.

  • Producción de tres videos informativos acerca de la Alfabetización Mediática e Informacional.

 


De igual manera, se ha colaborado con el I Censo Nacional de Tecnologías Digitales en Educación, en la comisión interinstitucional MEP-UCR.


Por último, las competencias de la AMI son transversales a distintas disciplinas y campos del conocimiento, sin necesariamente ser exclusivas de uno solo.  Es decir, las competencias de la AMI pueden encontrarse, estudiarse y desarrollarse en las Ciencias de la Educación, las Ciencias de la Comunicación, la Bibliotecología y las Ciencias de la Información, las Ciencias de la Computación e Informática, y las Ciencias Sociales, por ejemplo, ya que estas y otras disciplinas interactúan en el quehacer humano.  El desafío, como plantean Cobo y Moravec, es lograr que las competencias digitales y el uso de las TIC sean “transparentes” a la vida cotidiana de estudiantes, docentes, personal directivo, padres de familia y otros agentes educativos.


 


M.Ed. Carlos Araya-Rivera


Coordinador


Programa de Investigación en Alfabetización Mediática e Informacional


Instituto de Investigación en Educación (INIE)

Palabras clave: editorial