Resumen

La humanidad atraviesa una época convulsa. Sin hacer mención a ninguna referencia particular –que de todas maneras resultaría siempre incompleta- salta a la vista como primer signo, la irrupción de estallidos y protestas sociales que toman las calles de no pocas ciudades a lo largo del planeta: la activación de la sociedad civil a escala mundial. A esta movilización ciudadana se suman los conflictos que abandonaron los medios civiles y llegaron a las vías armadas. Quizás no se tome conciencia de ello, pero lo cierto es que la III Guerra Mundial ya se ha venido librando en diversos campos de batalla, dispuestos en distintas latitudes, desde hace rato.


Las explicaciones a cada uno de estos fenómenos globales son diversas, pero no obstante es notorio que todos ellos parecen responder a un sustrato de malestar o indignación ante los insuficientes y precarios cauces institucionales, impuestos globalmente después de la Guerra Fría. El proyecto del Nuevo Orden Internacional, la Globalización, la Mundialización y el New American Century que acabó en el Make America Great Again, por ejemplo, mostraron el carácter tribal y excluyente de estas sensibilidades. Aunque retóricamente convocaron y convocan al bienestar de la humanidad, su dinámica ha excluido precisamente a las inmensas mayorías, la humanidad real. Su llamado ha sido, más bien, una invocación a la tribu inorgánica y falsamente universalizada.


Esta invocación ciega de las condiciones reales de la humanidad, evidencia que las estructuras históricas definitivas del presente no se han gestado aún. Así las cosas, no extraña que la capacidad de comprensión de esta época se encuentre pendiente de germinar, que no se cuente con las estructuras conceptuales y categoriales que diluciden la realidad actual de la humanidad. Con una “razón” obsoleta, heredada de épocas ya idas, la humanidad hoy no atina a entenderse a sí misma, quizás también porque ella misma aún no acaba de gestarse. La vaga idea de que la humanidad está viviendo una época de la cual aún no toma plena conciencia, es evidente por ejemplo en las posturas que llaman al presente la Nueva Edad Media o la Postmodernidad. Ciertamente, estas denominaciones revelan la conciencia de que las condiciones históricas de la modernidad se han extinguido, que no sobrevivieron el cambio de siglo. Sin embargo, “nueva” o “post”, también muestra que esta conciencia apenas advierte que la época conocida se ha ido, pues de la época contemporánea lo único que sabe es que precede a la vieja anterior ya conocida. El que esto sea lo único que puede saber es resultado de que las categorías imperantes aún se encuentran ancladas en ese pasado extinguido.


Hoy la humanidad anda a tientas en el presente. La capacidad comprensiva –al menos la occidental- ha quedado rezagada para enfrentar el presente y el futuro que esta conciencia apenas avizora con aprensión. A las teorías del derecho internacional, la teoría económica, la ciencia, y hasta la estructura de la misma “razón”, por ejemplo, la realidad actual se le aparece apenas como contradicciones epocales.


Cuatro desafíos insoslayables signan fuertemente esta época: la lucha por detener la destrucción del medio ambiente; la lucha por la justicia de género; la lucha por el acceso a los bienes para la vida, y la reivindicación por la diversidad cultural. Todas reivindicaciones impostergables. El negacionismo ya no tiene cabida. Desde su atención se podrá generar una capacidad de comprensión necesaria y contemporánea de su propio tiempo. Un tiempo que resuelva las inaceptables discriminaciones y haga de la inclusión, vértebra central del sentido común y del raciocinio básico y universal con los cuales enfrentar estos tiempo aciagos. Desde la resolución de estos cuatro desafíos se podrá construir un nuevo paradigma antropológico que permita superar el modelo renacentista del que perduran apenas vestigios de museo, o el de la misma modernidad que lucha cruentamente por no irse de una vez.


Con esta preocupación en su horizonte, la Revista humanidades espera hacer una contribución relevante al debate que nuestra época convulsa obliga. Los artículos aquí publicados integran autores de diversas partes del mundo hispanoparlante: México, Argentina, Costa Rica, España. En esta oportunidad además, contamos con dos artículos en inglés de autores provenientes del Medio Oriente: un análisis de lo femenino en la obra Shahnameh, del poeta persa, Ferdowsi; y un análisis sobre la situación política de la exrepública soviética de Azerbaijan, a través del estudio del Partido Democrático de Azerbaijan en los años 1945-1946.


Es obligado mencionar que el presente número 1 del volumen 10, constituye un hito en la historia de la Revista humanidades. A partir de este fascículo, la Revista se encuentra indizada en las prestigiosas agencias Scielo y Redalyc. Esto significa que la Revista cumple con los rigurosos estándares internacionales de las revistas científicas y académicas. Este logro no ha sido fácil pues el proceso para alcanzar esta meta trazada hace más de un año, ha enfrentado condiciones desfavorables para las humanidades. Ha sido un camino arduo el que se ha debido transitar.


Los planes futuros de la Revista no suponen solamente realizar los esfuerzos necesarios para mantener las metas alcanzadas. Trabajamos para continuar con el proceso ascendente de divulgación y rigurosidad, de modo que la Revista se convierta en un instrumento decisivo en las investigaciones de autores en el ámbito de las humanidades, de diversas partes del mundo.