Resumen

El Diálogo entre Atahualpa y Fernando VII en los Campos Elíseos [1809] de Bernardo Monteagudo reclama la independencia americana del dominio español. Su claridad y radicalidad no derivan de un criterio teleológico de pensar y construir la “nación” como algo completamente elaborado desde los inicios de los movimientos independentistas. Al contrario, el Diálogo es fruto de las experiencias históricas y la construcción simbólica de una nueva identidad propuesta por el incaísmo que se consolidó a fines del siglo XVIII y principios del XIX, como la primera doctrina política emancipadora de alcance continental. El incaísmo tenía una recepción favorable en distintos sectores sometidos a la dominación española. Para las masas indígenas (y populares) representaba la oportunidad de una redención racial. Y, para los letrados —a través de la lectura e interpretación de Comentarios reales de los incas— ofrecía la posibilidad de “retornar” y construir una “nación” americana actualizando la tradición incaica con la ilustración europea.