Resumen

El artículo pretende concebir a la contrapublicidad como una herramienta de Comunicación Política (en tanto que ideológica) y por tanto, en una forma de resistencia de los movimientos sociales, las organizaciones no gubernamentales y personas individuales para denunciar y en el mejor de los casos, modificar ciertas conductas sociales, particularmente aquellas de orden consumista, en este caso de los productos electorales: las y los candidatos y sus propuestas.