Resumen

Promover la participación de los más jóvenes, tanto dentro como fuera de la escuela, ha devenido, en los últimos tiempos, en objeto de especial atención en Argentina. Ello se logra haciendo visible en la implementación de diversas líneas, programas y proyectos especialmente gubernamentales. A partir de la perspectiva situacional del aprendizaje, este artículo describe y analiza los sentidos y las significaciones que los jóvenes estudiantes del nivel secundario asignan a sus prácticas de participación en diversos espacios curriculares. Para ello, y a partir de una perspectiva de tipo etnográfica, esta investigación se realizó en un curso de cuarto año de una escuela secundaria, situada en la Ciudad de Quilmes, Provincia de Buenos Aires. Se realizaron observaciones participantes, entrevistas a estudiantes de entre 17 y 18 años de edad, docentes y directivos. Se aplicaron técnicas, tales como la reflexión de los estudiantes acerca de filmaciones de sus propias clases, así como escritura analítica respecto de su participación al terminar cada una de las clases. Estas primeras aproximaciones dan cuenta de que “participar” implica, para estos estudiantes, satisfacer principalmente las expectativas de sus profesores, así como cumplir con las normas que rigen la vida en el aula. Ser aprobado o no, se convierte en el motor de las acciones en la vida cotidiana, aun cuando ir a la escuela cobre un sentido trascendental para estos jóvenes. Se concluye que si las acciones en el aula se vinculan con actuar, según el deber ser, habría que reflexionar en qué lugar queda aquello que acontece con el aprendizaje.