Resumen

Este artículo tiene por objetivo exponer los propósitos y alcances de la enseñanza de la filosofía. Se asumen la tesis de que la filosofía es un bien público. Su enseñanza potencia el desarrollo estético (social y político), epistemológico (pensamiento ordenado, lógico y consistente) y ético-práctico (democracia, convivencia y civismo) en los estudiantes. La filosofía es una disciplina que logra proporcionar al individuo una concientización relacional de su dimensión, impacto y situación en el mundo, así como la capacidad de resolver problemas teóricos a nivel práctico y prácticos a nivel teórico, y de dirigir, esforzar y analizar comportamientos y voluntades individuales y colectivas mediante procesos de argumentación y estudio de conocimientos válidos y conocimientos válidos y universales. Se argumenta que el valor de la enseñanza de la filosofía se expresa en los estudiantes en la tolerancia y comprensión de los fenómenos culturales, científicos, sociales y políticos, y en la aptitud cívica de estar siendo ciudadanos comprometidos con la relación entre conocimiento y actuar moral. Se concluye que, a pesar de la existente situación de crisis, de decaimiento mundial y del poco aprecio por la enseñanza de la filosofía, la disciplina filosófica es pertinente para la promoción y ejercicio de prácticas sociales razonables (democracia y ciudadanía global), las capacidades cognitivas y conductuales. Las prácticas para la convivencia, el bienestar social y ambiental y la democracia son potenciadas por la filosofía, que desarrolla las capacidades y valores necesarios en el estudiante para la sustentabilidad de gobernanza y el civismo mundial.

Palabras clave: enseñanza de la filosofía, bien público, democracia, ciudadanía