Resumen

La política curricular: educar para una nueva ciudadanía (2015) debe tener la posibilidad de adquirir herramientas intelectuales, éticas y tecnológicas que le permitan desenvolverse de forma solvente en su vida, para lo cual se establece un aprendizaje integral y enfocado en el desarrollo de habilidades. Es congruente con lo planteado en el Diseño Universal para el Aprendizaje-DUA- Centro de Tecnología Especial Aplicada (CAST), (2018), el cual establece tres principios con base neurocientífica para poner el aprendizaje en todo el estudiantado. En este ensayo se da principal importancia al principio de múltiples formas de motivación, pues se parte de que el aprendizaje significativo solo se podrá lograr si la emoción y la motivación están presentes en el proceso de aprendizaje y de evaluación. Todo lo anterior, se concluye desde un enfoque sistémico del proceso de evaluación de los aprendizajes proporcionando tanto a estudiantes como a docentes la posibilidad de reconocer las señales que les brinda el contexto de estudio y que les indican lo que es un trabajo de buena calidad, para lo cual se destacan los procesos de autoevaluación y evaluación entre iguales, que a su vez permite el desarrollo de la habilidad de aprender a aprender o metacognición, la cual se cumple solo si el estudiantado puede planificar lo que va a aprender, regularse y evaluarse, convirtiéndose así en aprendiz experto.

Palabras clave: Formas de implicación, Evaluación de los aprendizajes, Educación inclusiva, Política curricular