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in PENSAR EN MOVIMIENTO: Revista de Ciencias del Ejercicio y la Salud
INTERVENCIÓN DE CAMINATA PARA EMPLEADOS SEDENTARIOS: EFECTO SOBRE LA AUTORREGULACIÓN Y LA AUTO EFICACIA
Resumen
Rodríguez-Hernández, M. y Wadsworth, D. (2020). Intervención de caminata para empleados sedentarios: efecto sobre la autorregulación y la auto eficacia. PENSAR EN MOVIMIENTO: Revista de Ciencias del Ejercicio y la Salud, 18(1), 1-20. Se diseñó una intervención de caminata de 10 semanas para examinar cómo la actividad física afecta la autorregulación y la autoeficacia en empleados sedentarios. La intervención fue realizada con 68 participantes, asignados a tres grupos al azar: caminata intermitente, caminata continua o control. La autorregulación, la autoeficacia y la actividad física se midieron al inicio, en la semana 6 y en la semana 11. La actividad de caminata aumentó significativamente (p < .05) con el grupo de caminata continua desde el inicio a la semana 6 (p = .033). El porcentaje de cambio fue mayor en comparación con el grupo control desde el inicio a la semana 11 (p = .042). Se observaron mejoras significativas en la autorregulación con el grupo de caminata continua desde el inicio a la semana 6 y a la semana 11 (p < .05). Sin embargo, la autoeficacia disminuyó desde el inicio a la semana 6 (p = .047) y a la semana 11 (p = .008) para todos los grupos. Los empleados sedentarios tendrían más ventajas si se les prescribe un programa de caminata continua, ya que puede mejorar las habilidades de autorregulación. La actividad de caminata intermitente también puede ser un enfoque factible para reducir el comportamiento sedentario; sin embargo, se necesita más investigación para evaluar si los empleados sedentarios pueden o no cumplir con las recomendaciones diarias de actividad física. También es importante revisar en futuras investigaciones el vínculo entre la actividad física y la autoeficacia.
Main Text
A pesar de los beneficios conocidos de la actividad física sobre la salud y la calidad de vida en general, la mayoría de la población adulta de los Estados Unidos es inactiva. De acuerdo con el Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, 2015), en el 2013, aproximadamente el 80% de la población de Estados Unidos no cumplió con las recomendaciones de actividad física basadas en medidas auto reportadas. Sin embargo, utilizando medidas objetivas de actividad física, se determinó que alrededor del 95% de los adultos estadounidenses son inactivos (Troiano et al., 2008). Promover la caminata es una estrategia con potencial para aumentar la actividad física. Caminar está relacionado con muchos beneficios para la salud, al tiempo que reduce la posibilidad de lesiones o estrés excesivo (Pelssers et al., 2013; Taylor et al., 2004). Al mismo tiempo, caminar es la actividad física preferida (Williams, Matthews, Rutt, Napolitano, y Marcus, 2008) y una buena alternativa para las personas que son sedentarias y/o que nunca antes han realizado un programa de ejercicio (Ogilvie et al., 2007).
Recientemente, las intervenciones para caminar han cambiado el enfoque de aumentar la actividad física a interrumpir o disminuir el comportamiento sedentario con episodios intermitentes de caminata (Prince, Saunders, Gresty, y Reid, 2014). Se cree que la actividad física ejecutada de forma intermitente tiene beneficios similares para la salud en comparación con la actividad física realizada de forma continua (Bassett, Freedson, y Kozey, 2010; Owen, Healy, Howard, y Dunstan, 2012; Parry, Straker, Gilson, y Smith, 2013; Taylor, 2011). La actividad física intermitente puede requerir menos tiempo (Dunstan, Howard, Healy, y Owen, 2012) y puede aumentar la motivación una vez que las personas se dan cuenta de que es más fácil de realizar (Jakicic, Winters, Lang, y Wing, 1999; Sherwood y Jeffery, 2000) en comparación con sesiones continuas de treinta minutos o más. Además, los períodos cortos de actividad física pueden ser una mejor estrategia para las personas que actualmente no están realizando ningún ejercicio y puede ser más fácil de lograr e incorporar a la vida diaria (Sherwood y Jeffery, 2000), tal como las personas empleadas en oficinas y que son sedentarias la mayor parte de la jornada laboral (Kaewthummanukul y Brown, 2006).
En reportes anteriores se menciona la limitación que han tenido las intervenciones para cambiar los niveles de actividad física a lo largo del tiempo, lo cual ha sido relacionado con la falta de cambio en mediadores clave de la actividad física continuada y la participación en la caminata, como lo son la autorregulación y la autoeficacia (Williams y French, 2011). Si los mediadores clave no se consideran parte de la intervención para mejorar los niveles de actividad física, es poco probable que la actividad física y el hábito de caminar se mantengan (Dishman et al., 2005; Jung y Brawley, 2013).
La autorregulación de la actividad física requiere prestar atención a las propias capacidades, entre ellas, la capacidad de modular los pensamientos, los afectos, el comportamiento o la atención mediante mecanismos de control cognitivo (Buckley, Cohen, Kramer, McAuley, y Mullen, 2014; Karoly, 1993). Algunos aspectos clave para la autorregulación positiva y la adherencia a una conducta físicamente activa son el autocontrol y el manejo del tiempo (Fletcher, Behrens, y Domina, 2008). En una meta-regresión, Michie et al. (2009) establecieron que las intervenciones que buscan un cambio de comportamiento y que usan diferentes herramientas de automonitoreo, producen efectos positivos en los resultados de la adherencia a la actividad física.
Para caminar, se suele utilizar un podómetro y/o dispositivos de muñeca para medir los niveles de actividad física. Estudios previos indican que las personas que realizan un monitoreo de los pasos diarios aumentaron significativamente la actividad física en aproximadamente un 27%, en comparación con la evaluación inicial (Bravata et al., 2007). En estudios cualitativos, las personas informaron que los contadores de pasos les ayudaron a aumentar la actividad física, debido a la concientización de los pasos caminados y al establecimiento de objetivos motivadores y significativos al poder ver los pasos dados por día (Lauzon, Chan, Myers y Tudor-Locke, 2008). En un meta-análisis con 32 estudios (Kang, Marshall, Barreira, y Lee, 2009), los investigadores encontraron que, como herramienta de autocontrol, los podómetros tienen un efecto moderado y positivo sobre el incremento de la actividad física durante el transcurso de las intervenciones, y la meta de caminar 10 000 pasos/día es una estrategia eficaz para que las mujeres adultas aumenten la actividad física.
Además de la autorregulación y la autoeficacia, la confianza en que una persona puede realizar un comportamiento específico (Bandura, 1997) está relacionada con la participación continua en el ejercicio. Informes anteriores indican que la autoeficacia es un predictor clave de la adherencia a la actividad física y altos niveles de autoeficacia se relacionan con niveles más altos de participación en la actividad física (Fletcher et al., 2008; Kaewthummanukul y Brown, 2006), del mismo modo, es un factor predictivo para la adopción y el mantenimiento de la actividad física (Sallis et al., 1986; Strachan, Woodgate, Brawley, y Tse, 2005). Además, varios estudios han demostrado que la autoeficacia es un fuerte predictor de cambios en el comportamiento de actividad física en intervenciones a largo plazo (McAuley y Blissmer, 2000; Oman y King, 1998; Sallis et al., 1986). Específicamente, las intervenciones que consideran técnicas como la experiencia vicaria y la retroalimentación logran niveles más altos de actividad física y autoeficacia en comparación con aquellas intervenciones que utilizan la persuasión, el dominio gradual y la identificación de barreras (Ashford, Edmunds, y French, 2010). El uso de estrategias de autoeficacia parece ser efectivo para mejorar la actividad física con el tiempo, y las intervenciones que buscan mejorar el comportamiento de actividad física deben incluir estrategias para producir el conocimiento y la aplicación de esta habilidad (Dishman et al., 2005; Iwasaki et al., 2017).
Aunque la autorregulación y la autoeficacia parecen necesarias para continuar con el ejercicio a largo plazo, existen brechas en la bibliografía sobre cómo los diferentes tipos de actividad física (es decir, continua versus intermitente) afectan la autoeficacia y la autorregulación en adultos sedentarios. Además, los cambios en los niveles de actividad física y su relación con la autorregulación y la autoeficacia no están claros. Por lo tanto, el propósito de este estudio fue examinar el efecto de dos programas diferentes de caminata sobre la autorregulación y la autoeficacia en trabajadores sedentarios de oficina que participaron en un programa de actividad física de 10 semanas
MÉTODO
El método detallado para este estudio experimental a largo plazo se ha publicado anteriormente (Rodríguez-Hernández y Wadsworth, 2019). Sin embargo, esta sección del estudio agrega aspectos psicológicos que se cree tienen una influencia importante en los incrementos de actividad física y la adherencia a lo largo del tiempo. A continuación, se describe el método de forma breve.
Participantes
Siguiendo las recomendaciones de Cohen sobre una muestra representativa para el análisis del comportamiento tal como la actividad física (cálculo conservador a1 = .05, r = .30 y potencia = .80, con un tamaño de muestra deseable de 68), se asignaron al azar 84 sujetos (según IMC inicial y sexo) a uno de los tres grupos para completar una intervención de 10 semanas, la cual constó de dos protocolos de caminata; caminata intermitente y caminata continua. Un tercer grupo sirvió como grupo control y no recibió prescripción de ejercicio ni entrenamiento para la autorregulación. La figura 1 muestra el diseño de la intervención. Dieciséis participantes se retiraron del estudio durante las primeras semanas de la intervención y los datos se eliminaron de todos los análisis. Por lo tanto, el tamaño de la muestra final fue de 22 participantes para el grupo continuo, 24 para el grupo intermitente y 22 para el grupo de control.
Este protocolo fue aprobado por el Comité de Revisión Institucional de la Universidad de Auburn y siguió los estándares establecidos por la última revisión de la Declaración de Helsinki. Cada participante firmó un consentimiento informado por escrito y completó el Cuestionario de preparación para la actividad física (PAR-Q) antes de participar.
Procedimientos
En el punto de partida, se evaluó la autorregulación y la autoeficacia de los participantes a través de cuestionarios y luego se distribuyeron al azar, según el sexo y el IMC, a uno de los tres grupos. Se asignó a cada participante un acelerómetro de muñeca MOVband (Grupo DHS, Houston, TX) para ser usado durante toda la intervención. El acelerómetro puede sincronizarse con un software en la nube y así almacenar los datos que va obteniendo el dispositivo.
La prescripción de caminata de 10 semanas para los grupos intermitente y continuo siguió un aumento escalonado en la práctica de caminata durante 10 semanas. Estos dos grupos fueron educados semanalmente con estrategias para mejorar las habilidades de autoeficacia y autorregulación; se hizo a través de mensajes de texto, correos electrónicos y videos dirigidos a variables específicas como se muestra en la tabla 1. Todos los contenidos se vincularon a tácticas para mejorar el control sobre las acciones personales y para mejorar la confianza en sí mismo, con el fin de cambiar el comportamiento de la actividad física diaria. El grupo de control tuvo acceso a la cuenta MOVband, pero no al programa de caminata ni a las estrategias de autorregulación o autoeficacia que se mencionaron anteriormente.
Se les pidió a los participantes que completaran un cuestionario de autorregulación y autoeficacia, nuevamente, en la semana 6 del programa y al final de la intervención de 10 semanas (semana 11). Los datos del acelerómetro de muñeca se controlaron durante la duración del estudio y se utilizaron tanto los de la evaluación inicial como de la semana 6 y la semana 11, para la comparación.
Medidas
MOVband
Para realizar un seguimiento de la actividad física diaria, se entregó un dispositivo móvil de muñeca a los tres grupos, que elabora un registro diario durante toda la intervención (MOVband; DHS Group, Houston, TX). Se ha informado que la confiabilidad del acelerómetro MOVband en cinta rodante es r = .92, p < .02 (Barkley, Rebold, Carnes, Glickman, y Kobak, 2014) y en actividad física de la vida diaria r = .974 (Williamson, Rebold, Carnes, Glickman, y Barkley, 2014). Un software basado en la nube permitió a los participantes iniciar sesión, sincronizar, descargar datos y cargar el dispositivo cada semana.
Autorregulación
La autorregulación se midió con un cuestionario de 43 ítems (Petosa, 1993), para evaluar el grado en que se utilizan las estrategias de autorregulación con el fin de apoyar la adherencia al ejercicio regular. Este instrumento contiene seis subescalas 1) refuerzos (ítems 24-32), 2) apoyo social (ítems 15-23), 3) establecimiento de metas (ítems 6-14), 4) autocontrol (ítems 1-5), 5) gestión del tiempo (33-36) y 6) prevención de recaídas (ítems 37-43). Todos los elementos se establecen en una escala Likert que va de 1 (nunca) a 5 (muy a menudo). La autorregulación se definió como habilidades utilizadas para llevar a cabo intenciones de ejercicio y superar barreras personales y situacionales. La validez aparente y de contenido se estableció en una revisión de un panel de expertos en dos etapas. La fiabilidad test-retest para el instrumento total se informó como r = .92, p < .0001. La consistencia interna para el instrumento total se informó como .88 (alfa de Cronbach). Los valores sumados mínimo y máximo son 43-215. Una puntuación alta indica el uso frecuente de habilidades de autorregulación.
Autoeficacia
La autoeficacia se definió como el nivel de autoconfianza en la capacidad para cambiar el comportamiento de la actividad física y se evaluó mediante un instrumento de 12 ítems (Sallis, Pinski, Grossman, Patterson, y Nader, 1988). Esta escala consta de dos subescalas: "Resistir la recaída" (cinco elementos; p. ej., Mantén tu programa de ejercicios cuando tu familia te exige más tiempo) y "Hacer tiempo" para hacer ejercicio (siete elementos; p. ej., Levantarte más temprano para hacer ejercicio). El cuestionario se mide con una escala tipo Likert que va del 1 (“Sé que no puedo hacerlo”) al 5 (“Sé que puedo hacerlo”), donde las puntuaciones más altas indican una mayor autoeficacia. La confiabilidad de la consistencia interna informada osciló entre .83 y .85 en una población en edad universitaria (Sallis et al., 1988). Además, Speck y Looney informaron que la consistencia interna de esta escala fue de .91 en mujeres de mediana edad que participaban en actividad física de intensidad moderada o alta. La confiabilidad de la test-retest del factor fue de .68 (Speck y Looney, 2001). Cuando se correlacionó la puntuación del factor de autoeficacia con los hábitos de actividad física informados, ambas subescalas se correlacionaron significativamente con la actividad vigorosa informada (r = .32, p < .001) (Sallis et al., 1988).
Análisis estadístico
Los datos fueron analizados con el Paquete Estadístico para Ciencias Sociales versión 24.0. Con una ANOVA de diseño mixto, se examinó el efecto principal a lo largo del tiempo y el efecto principal del tiempo y la interacción del grupo. Entre factores, se examinaron las diferencias entre los grupos, mientras que, dentro de factores, se evaluaron los cambios con el tiempo dentro de cada grupo. Para un efecto principal significativo (es decir, p < .05), se realizó la prueba post-hoc de corrección de Bonferroni para comparaciones múltiples. Se realizó una prueba t independiente para comparar el porcentaje de cambio de los datos de movimiento medidos por MOVband.
RESULTADOS
Sesenta y ocho empleados de oficina sedentarios pudieron finalizar el programa. Al inicio del estudio, los grupos no difirieron en el IMC (p = .279).
La actividad física resulta como movimientos
La Figura 2 muestra el número promedio de movimientos durante las tres semanas seleccionadas para la evaluación y el porcentaje correspondiente de cambio desde la evaluación inicial hasta la semana 6 y la semana 11.
Los resultados de la ANOVA de diseño mixto muestran que, para los tres grupos, la actividad física medida por movimientos cambió significativamente durante el transcurso de la intervención con un efecto principal de tiempo F(2,130) = 4.497, p = .013 y un efecto de tamaño medio de η2 = .065. La actividad física difirió como efecto principal del tiempo por interacción grupal F(4,130) = 2.526, p = .044, con un efecto de tamaño medio de η2 = .072. No hubo un efecto principal del grupo sobre la actividad física medida por medio del movimiento F(2,65) = 2.135, p = 0.107. Se encontró una reducción en los movimientos de la semana 6 a la semana 11 (p = .014) para todos los grupos combinados. La prueba post-hoc de Bonferroni mostró que el grupo de caminata continua aumentó los movimientos desde el inicio hasta la semana 6 (p = .033), no mostró cambios en los movimientos desde la semana 6 hasta la semana 11 y desde el inicio hasta la semana 11 (p > .05).
La actividad de caminata intermitente y los grupos de control no cambiaron en AF entre las medidas (p > .05), Figura 1A. La prueba t independiente mostró que no hubo diferencias en los movimientos medidos por medio del porcentaje de cambio entre los grupos de caminata intermitente y continua desde el inicio hasta la semana 6 (p = 169), desde el inicio hasta la semana 11 (p = .351), y de la semana 6 a la semana 11 (p = .417). Los grupos de caminata intermitente y de control no fueron diferentes entre sí al inicio del estudio hasta la semana 6 (p = .527), desde el inicio hasta la semana 11 (p = .073) y desde la semana 6 hasta la semana 11 (p = .087). Los grupos de caminata continua y control no fueron diferentes entre sí desde el inicio hasta la semana 6 (p = .069) y desde la semana 6 hasta la semana 11 (p = .433) pero fueron significativamente diferentes desde el inicio hasta la semana 11 (p = .042).
Resultados de autorregulación
El efecto de la intervención sobre la autorregulación se presenta en la Tabla 2
Los resultados de la ANOVA de diseño mixto mostraron que la autorregulación total cambió como efecto principal del tiempo F(2,130) = 20.140, p < .001, con un tamaño de efecto grande de η2 = .236. Al comparar la autorregulación por grupo se encontró una interacción F(4,130) = 8.017, p <.001, y un tamaño de efecto grande η2 = .198. La prueba post-hoc de Bonferroni mostró que, para el grupo continuo, la autorregulación general mejoró desde el inicio hasta la semana 6 (p < .001) y la semana 11 (p < .001). El grupo de caminata intermitente aumentó en la prevención de recaídas desde el inicio hasta la semana 11 (p < .037). El grupo de control no cambió la autorregulación general en la semana 6 ni en la semana 11.
Resultados de autoeficacia
Para la autoeficacia, la figura 3 muestra los resultados de la ANOVA de diseño mixto y demuestra que no hubo efecto del tiempo por interacción de grupo (F = 1.207, p = .312), los grupos no fueron diferentes entre ellos (F = .571, p = .568). No hubo un efecto principal del grupo sobre la autoeficacia F(2,64) = .571, p = .568. La autoeficacia total disminuyó en los tres grupos como efecto principal del tiempo F(1.821,116.52) = 6.341, p = .003), con un efecto de tamaño de muestra medio de η2 = .090. La autoeficacia disminuyó significativamente desde el inicio hasta la semana 6 (p = .047) y desde el inicio hasta la semana 11 (p = .008). No hubo un efecto principal del tiempo y la interacción del grupo (F = 1.917, p = .112) para resistir la recaída. Resistir la recaída como parte de la autoeficacia no cambió como efecto principal del grupo F(2,64) = .653, p = .524, pero cambió como efecto principal del tiempo F(2,128) = 7.012, p =. 001, con un efecto de tamaño de muestra medio de η2 = .099. La resistencia a la recaída disminuyó en la semana 6 (p = .038) y en la semana 11 (p = .003) en los tres grupos, en comparación con las medidas iniciales. Finalmente, hacer tiempo para el ejercicio no tuvo un efecto principal del grupo F(2,64) = .571, p = .568; sin embargo, se observó un efecto principal del tiempo F(1.801,115.29) = 4.682, p = .014, con un efecto de tamaño de muestra medio de η2 = .068. Los tres grupos fueron más bajos en la semana 11 en comparación con el valor inicial (p = .031).
DISCUSIÓN
El propósito de este estudio fue examinar el efecto de dos programas de caminata diferentes sobre la autorregulación y la autoeficacia para la actividad física en trabajadores de oficina sedentarios después de 10 semanas de intervención. Los resultados mostraron que los individuos dentro de un programa de caminata continua desarrollaron mayores habilidades de autorregulación al comparar con el grupo de control o de caminata intermitente; lo anterior se tradujo en los niveles de actividad física a las 6 y 11 semanas. La autoeficacia disminuyó significativamente durante el transcurso de la intervención para todos los grupos, mostrando una disminución en la confianza para mejorar la conducta de actividad física.
Se definió la autorregulación como el grado en que se utilizan estrategias para apoyar la adquisición de ejercicio regular. Las estrategias como el establecimiento de metas y el autocontrol requieren que el individuo adopte un estado más consciente sobre la voluntad, la planificación, las acciones, el control y la inhibición. Mientras tanto, siguiendo el proceso cognitivo, la autorregulación mejorará cambiando de tareas, aumentando la actividad corporal, mejorando la motivación y desafiando la conducta actual (Bandura, 1991).
Los resultados mostraron varios cambios significativos en la autorregulación, predominantemente en el grupo de caminata continua. Estos hallazgos sugieren que realizar un programa de caminata continua permitió a los individuos autorregular la conducta de caminar mejor que los del grupo de caminata intermitente y el grupo de control. Tanto los grupos de caminata continua como intermitente recibieron la misma intervención móvil que apuntó a las seis habilidades de autorregulación evaluadas; sin embargo, solo la prevención de recaídas, la capacidad de superar las barreras asociadas con el ejercicio, cambió significativamente durante el transcurso de la intervención para el grupo intermitente. Esta intervención muestra que la autorregulación se puede cambiar a través de intervenciones móviles, pero que la prescripción de ejercicio para la intervención afecta los cambios en la autorregulación.
Es probable que la demanda de trabajo diario y la conducta sedentaria actual de los participantes del grupo de caminata intermitente interfirieran con la motivación y el control cognitivo para superar las dificultades para cumplir con la prescripción de actividad física. Por lo tanto, los participantes percibieron tareas más desafiantes y menos alcanzables al intercalar varias caminatas cortas todos los días. Este hallazgo está respaldado por un estudio anterior en el que las personas a las que se les prescribieron períodos largos de caminata rápida (30 minutos) participaron en más actividad física que las que se establecieron en un período corto de actividad de caminata (3x10 minutos) (Serwe, Swartz, Hart, y Strath, 2011).
El presente estudio se centró en la autoeficacia mediante la persuasión puntual y la identificación de barreras mediante mensajes de texto y correos electrónicos. Los resultados mostraron que la autoeficacia no mejoró a través de la intervención y, de hecho, la autoeficacia disminuyó significativamente con el tiempo, lo que muestra que la confianza de los participantes para mantenerse al día con la actividad física disminuyó y fueron menos capaces de manejar el tiempo para hacer ejercicio y para resistir las recaídas. Diferentes estudios han sugerido que la autoeficacia cambia con el tiempo, siendo más potente durante las etapas de adopción y más débil durante las etapas de mantenimiento del comportamiento de actividad física (McAuley y Blissmer, 2000; Omán y King, 1998). Además, en estudios previos, los investigadores encontraron que la autoeficacia disminuía con el tiempo con una intervención en línea. Esta disminución en la autoeficacia puede ocurrir porque cuando uno comienza un programa de ejercicios, el nivel de barreras es desconocido y puede aumentar a medida que uno se acerca a la adopción y el mantenimiento (Wadsworth y Hallam, 2010).
Todos los participantes de este estudio pudieron auto-monitorear su comportamiento al caminar durante la duración del estudio. Según investigaciones anteriores, el seguimiento de la actividad física con un rastreador de pasos tiene un impacto importante sobre el comportamiento sedentario en intervenciones que duran al menos 8 semanas (Kang et al., 2009). Además, cuando se les indicó a las mujeres que caminaran 10 000 pasos por día, fueron más activas que las que recibieron una prescripción para caminar, con instrucciones para caminar a paso ligero 30 minutos al día todos los días de la semana (Hultquist, Albright, y Thompson, 2005). En el diseño de esta investigación, todos los sujetos recibieron el acelerómetro MOVband y el objetivo de alcanzar 10 000 pasos por día. Sin embargo, tener esta herramienta de automonitoreo no se tradujo en cambios en la actividad física para el grupo de control y el grupo intermitente. Solo el grupo continuo pudo mejorar significativamente los movimientos desde el inicio hasta la semana 6 y el porcentaje de cambio fue significativamente diferente del grupo de control en la semana 11.
Además, el grupo de caminata continua mostró un cambio significativamente mayor en los movimientos desde la evaluación inicial hasta la semana 11 en comparación con el grupo de control, potencialmente debido a cambios en la autorregulación. Para todos los grupos, hubo una reducción en los movimientos desde la semana 6 hasta el final de la intervención. Con base en información anecdótica de los participantes, el cambio al horario de verano, las vacaciones de Acción de Gracias y otras obligaciones sociales y laborales fueron factores que determinaron una reducción de la actividad física al final de la intervención. Lo anterior está respaldado por una revisión sistemática que mostró que, durante la temporada final del año, las personas son más inactivas (Tucker y Gilliland, 2007).
Los hallazgos acá presentados muestran que, para los empleados sedentarios, un programa estructurado basado en una sola caminata continua puede ser un mejor enfoque para mejorar las habilidades de autorregulación. Se ha demostrado que la mejora en la autorregulación es un mediador clave del cambio y se asocia con niveles más altos de adherencia (Gell y Wadsworth, 2014; Wadsworth y Hallam, 2010). Por lo tanto, un programa de caminata continua puede proporcionar un enfoque más factible para prescribir ejercicio en empleados de oficina sedentarios. La actividad física intermitente puede tener algún impacto positivo en las habilidades de autorregulación; sin embargo, se necesitan más investigaciones para determinar cómo se puede lograr.
LIMITACIONES
El acelerómetro MOVband permitió observar la actividad física diaria; sin embargo, dado que a todos los participantes se les pidió que sincronizaran el dispositivo usando el teléfono o la computadora, pudieron ver su propia información sobre los movimientos acumulados durante el día, esto pudo haber afectado los resultados del estudio. Los participantes en el grupo de control también pudieron rastrear esta información y podrían haber sido motivados por el acelerómetro y la forma en que este muestra la información. Aunque no se planeó esta característica del diseño, permitió comprender de mejor manera el comportamiento humano y el posible efecto externo que un dispositivo de rastreo puede tener sobre la actividad física, por lo que para futuras pruebas es importante evitar que los participantes tengan acceso a los datos registrados sobre los niveles diarios de actividad física, ya sea en el dispositivo o en el software que se sincroniza en la nube.
AGRADECIMIENTOS
Queremos agradecer al Dr. Roberts y al Dr. Pascoe por su colaboración en este estudio. Además, nos gustaría agradecer también a los participantes por su logro y dedicación.
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