Resumen

No basta decir que identidad, cultura y nación están estrechamente ligadas entre sí, porque son algo mucho más: son un solo proceso en el cual, las tres íntimamente inter penetradas, forman una sola categoría. Para que exista nación, su población ha de practicar una cultura compartida como base de su identidad. Esto no niega que haya manifestaciones culturales localizadas e identidades específicas, las cuales son igualmente legítimas como la identidad y la cultura compartidas por toda la nación.

Una pregunta pertinente es si la identidad, la cultura y la nación se constituyen espontáneamente o en forma consciente y dirigida. Es esa una discusión amplia y ardua que no hay condiciones para exponerla en esta oportunidad. Es posible que haya algo de ambos procesos. En sus orígenes las naciones se van construyendo por la agrupación de conglomerados que comparten las mismas costumbres y van construyendo una identidad. Pero a partir de que alcanzan cierta complejidad, surgen los liderazgos que van dirigiendo consciente e intencionalmente la construcción nacional con base en una cultura que se impulsa y una identidad que se exalta. La historia de la humanidad presenta multitud de ejemplos de ello.