Resumen

Resulta siempre fácil hacer analogías del desarrollo institucional con las etapas del desarrollo humano. Hablamos así de períodos de gestación, infancia, adolescencia y madurez en la vida de una institución. Desgraciadamente, si bien en una primera aproximación esta analogía puede ser válida, si tratamos de ponerle edad cronológica a las etapas nos veremos en problemas. ¿Cuándo sale de su infancia una institución? ¿Cuándo llega a su madurez?