Resumen

En Costa Rica, en las últimas décadas, ha tratado de buscar soluciones a las altas tasas de analfabetismo, a los problemas de la democratización de la educación, a los aspectos curriculares relacionados con la atención de las necesidades locales y regionales y  a la formación humanística y su integración con la formación científica y tecnológica. (López, 1990).

Desde ese contexto, aparece en los años sesenta, la educación permanente de los profesionales, como respuesta a los requerimientos del estado. En el campo de la formación del magisterio, se comienza a concebir que los docentes ya no serán formados de una vez y para siempre, sino que deberán capacitarse y actualizarse a lo largo de su vida profesional. Así nace la “formación docente”, que se define como “… un proceso permanente, coordinado, integral y continuo… a lo largo de la vida profesional de los educadores”. (UNESCO, 1979, pág. 106).