Resumen

A pesar de que durante el siglo diecinueve Gran Bretaña ostentaba el imperio más extenso de la historia, su excolonia Estados Unidos, al igual que otros países europeos, competía por la supremacía mundial. En esta época, las ferias internacionales tenían como objetivo mostrar los últimos avances industriales y científicos y así celebrar el liderazgo de ciertos países. La Gran Exhibición de 1851 le presentó la oportunidad perfecta a Gran Bretaña para mostrar su supremacía, pero es el edificio que se construyó para dicho evento, el Crystal Palace, más que el evento en sí, el que ha sobrevivido en la imaginación de la gente. Este artículo se enfoca en este edificio legendario como un espacio rico para la interpretación. Específicamente se explorará la función de la exhibición y del edificio como espectáculo especial, capaz de lograr dos objetivos: primero, el de seducir a sus visitantes y generar sensaciones poderosas que maravillan y en segundo lugar, el de esconder ciertas preocupaciones sociales y culturales bajo una ilusión de supuesta transparencia tanto espacial como discursiva. Como estudio interdisciplinario, este artículo trabaja bajo la premisa de que los espacios arquitectónicos, como la literatura, pueden ser leídos o interpretados. De acuerdo con esta postura, el Crystal Palace será abordado como un edificio textual o como un texto edificado.