Resumen

A su llegada al señorío de Cancebí, en Manabí, Diego de Almagro fue testigo del poder de la “Cacica viuda de Tosagua” (Regalado, 2014, p. 149)1, quien era la esposa del Cacique de Tosagua y que asumía el poder a la muerte de aquel; este hecho nos habla de la importancia que en Manabí tuvo la mujer, por lo menos en algunas zonas de la región. Varios siglos después, esta presencia de las mujeres hoy se visibiliza en espacios públicos como: dignidades provinciales, legislativas, políticas y profesionales. Sin embargo, la contradicción entre la injerencia de la mujer en la sociedad y su escasa representación en el discurso histórico y literario es una de las tradiciones letradas de Manabí. A partir de esta desavenencia, se busca indagar en las maneras en que se simplificó, se redujo y se invisibilizó al personaje femenino en algunas novelas de la región, al rastrear el proceso por el cual el prestigio letrado fundacional al que alude Ángel Rama, devino falogocentrismo que se evidencia en algunas obras de la provincia. Así mismo, según las formulaciones de Jacques Derrida, Hélène Cixous y Marcela Lagarde, como punto de partida, se responden algunas interrogantes planteadas: ¿De qué manera la novelística hipermasculinizada de Manabí contribuye a la invisibilidad de las mujeres? ¿Cómo podría la literatura retomar los espacios diferenciados que han influido sobre las dinámicas de género? ¿Qué incidencia tiene la sumisión de estos personajes femeninos en la construcción de estereotipos, tanto de mujeres como el de una masculinidad tradicional?