Resumen

La tarea del traductor comprende ciertos aspectos que, si bien no corresponden al ámbito de la traducción propiamente dicha, se relacionan de manera sustantiva con ella. Entre estas tareas figura la investigación bibliográfica, destinada a localizar las fuentes primarias y a corregir los (a veces numerosos) errores que inevitablemente contiene cualquier texto. El traductor confiere así a su trabajo una importante plusvalía, que marca una diferencia decisiva entre su traducción y la de otros traductores que conciben esta operación como la simple búsqueda de equivalencias lingüísticas. Para ilustrar esta afirmación, analizaremos la traducción de una obra de arqueología y otra de sociología, a fin de demostrar que todo traductor puede convertirse en un investigador que se da a la apasionantetarea de descubrir las mil y una realidades inesperadas que se ocultan detrás de las palabras.

 

The task of a translator comprises certain aspects that are related to it in a substantial way, though not properly corresponding to the field of translation. Among these aspects bibliographical research is found to set up the primary sources and to correct the (many times numerous) errors, which unavoidably exist in any text. Thus, a significant value gain is conferred to the translator’s work, providing a decisive contrast with other translators who conceive translation as the mere search of linguistic equivalents. In order to illustrate this assertion, let us analyze two translations, a work on archeology and another one on sociology, to demonstrate that every translator can become a researcher devoted to the passionate task of discovering the numerous unexpected realities hidden behind words.