Resumen

El texto, la escritura, la experiencia cultural se ven reforzados en el análisis científico de las condiciones sociales de la producción y de la recepción de la obra de arte1. Toda práctica significante expresada en el discurso, literario o metaliterario permite, por medio de la historiografía, apropiarse del discurso literario en sí y de los textos con que interactúa, y participar así de su eficacia.