Resumen

El principal objetivo fue comparar los efectos de una sesión HIIT de 35 minutos, en modalidad virtual y presencial, en los estados anímicos y en el esfuerzo percibido en personas con sobrepeso. Se reclutaron un total de 13 personas (5 hombres y 8 mujeres) con una edad promedio de 37.85 ± 13.20 años (rango entre 17 y 60 años) los cuales fueron asignados a cada una de las tres condiciones de manera aleatoria (control, entrenamiento presencial y entrenamiento virtual). Previo a, e inmediatamente después de cada una de las intervenciones, se aplicó el test POMS para medir los estados anímicos. En lo que respecta al esfuerzo percibido (EP), su medición se llevó a cabo finalizado cada uno de los ejercicios HIIT (no se evaluó durante el calentamiento y el retorno a la calma). Al aplicar un ANOVA de 2 vías de medidas repetidas (condición [3] x medición [2]), se encontró que tanto la tensión como el vigor después de haber aplicado el tratamiento presencial presentaron un aumento significativo; además, la tensión aumentó en la sesión virtual. Por su parte, los valores de EP reportados en las mediciones de las sesiones presencial y virtuales estuvieron por encima de lo sugerido en la literatura. En conclusión, una sesión de HIIT para personas con sobrepeso de manera presencial o virtual presenta resultados similares en los estados de ánimo, excepto el vigor, el cual incrementa solo en la condición presencial; las otras variables mostraron un comportamiento similar.

La falta de tiempo se ha convertido en una de las principales barreras que enfrentan las personas para realizar actividad física y/o ejercicio de manera continua (Burgess et al., 2017), ocasionando el aumento de enfermedades crónicas, incluidas el sobrepeso y la obesidad, las cuales agudizan padecimientos como enfermedades cardiovasculares, síndrome metabólico, diabetes tipo 2 y presión arterial alta (Lavie et al., 2018; Sanchis-Gomar et al., 2020).

El sobrepeso puede ser entendido como una acumulación elevada o desproporcionada de grasa que dificulta la salud. Comúnmente, se mide en términos de índice de masa corporal (IMC), el cual se calcula dividiendo el peso en kilogramos entre la altura en metros al cuadrado (kg/m2) (OMS, 2021; Sanchis-Gomar et al., 2020). Una persona con sobrepeso tendrá un valor entre 25 y 29.9 kg/m2. La OMS (2021) indica que desde el año 1975 a la actualidad el índice de obesidad se ha triplicado a nivel mundial, mientras que el sobrepeso para el año 2016 afectó a más de 1900 millones de adultos. En Costa Rica, los índices de obesidad en adultos alcanzan el 60% y son los más altos a nivel centroamericano (Núñez, 2020).

Las estrategias para prevenir o disminuir el sobrepeso incluyen, principalmente, ejercicio con intervención nutricional, combinación que mejores cambios ha demostrado en reducción de peso corporal, circunferencia de la cintura e IMC (Peirson et al., 2014). Sin embargo, realizar únicamente actividad física y/o ejercicio también permite que personas con sobrepeso presenten cambios significativos. En un estudio realizado por Wewege et al. (2017) se demostró que 10 semanas de entrenamiento interválico a alta intensidad (HIIT, por sus siglas en inglés) o de moderada intensidad reducen el porcentaje de grasa corporal y la circunferencia de la cintura. Además, el HIIT implicó un 40% menos de tiempo de entrenamiento para obtener los mismos cambios. Flack et al. (2018) evaluaron en personas con sobrepeso y obesidad la cantidad de kilocalorías utilizadas en un entrenamiento (300 o 600 kcal) que duró 12 semanas, asistiendo a cinco sesiones a la semana; encontraron que el grupo que se ejercitó más (i.e., 600 kcal) redujo significativamente sus valores de porcentaje de grasa corporal. Flack et al. (2019) utilizando el mismo tratamiento del 2018, notaron que la adherencia al ejercicio (i.e., el deseo de ejercitarse) en personas con sobrepeso y obesidad aumentó significativamente para ambos grupos (300 o 600 kcal).

El HIIT ha tomado fuerza en los últimos años como un método para aumentar la resistencia cardiovascular, el consumo máximo de oxígeno, el gasto energético, el volumen sistólico, el umbral de lactato y disminuir los porcentajes de grasa basando los entrenamientos en ejercicios cuya duración es corta, pero de intensidad alta con periodos de pausa activa de baja intensidad o pausa completa (Cofré-Bolados et al., 2016; Peñailillo et al., 2016; Weston et al., 2014). Para que el entrenamiento HIIT sea efectivo, deben alcanzarse niveles de intensidad apropiados, los cuales pueden estar determinados por la frecuencia cardíaca, el consumo máximo de oxígeno y la acumulación de lactato en sangre; sin embargo, dichos métodos pueden resultar costosos y requieren de una calibración previa (Meyer et al., 2015). En la actualidad, la Escala de Esfuerzo Percibido (EP) ‒la cual tiene una puntuación de 6 a 20‒ es una herramienta útil para conocer de manera subjetiva la intensidad a la cual la persona se ejercita, y ha demostrado tener una asociación con los valores de frecuencia cardíaca y la acumulación de lactato en sangre (Scherr et al., 2013) y el consumo máximo de oxígeno (McCulloch et al., 2018). Además, previamente ha sido propuesta como una escala adecuada para llevar a cabo entrenamientos HIIT, en la cual un valor de 15 o superior ya lo ubica en la intensidad deseada para este método de entrenamiento (Ciolac et al., 2015; López y Vicente, 2018).

Aunque la evidencia en torno al HIIT ha aumentado (Flack et al., 2018, 2019; Peñailillo et al., 2016; Weston et al., 2014; Wewege et al., 2017), la cantidad de investigaciones que evalúan aspectos psicológicos en personas con sobrepeso son escasos. Lofrano-Prado et al. (2012) aplicaron un cuestionario de ansiedad, estados anímicos (POMS) y de hambre antes y después de dos sesiones de HIIT (realizadas al 10% por debajo del umbral [38.7 ± 7.2 minutos corriendo en promedio] o al 10% por encima del umbral [26.1 ± 4.36 minutos corriendo en promedio]) y un control en un grupo de hombres adolescentes obesos. Los resultados demostraron que en ambos grupos de HIIT hubo un incremento en variables psicológicas como la ansiedad estado y la fatiga, además de reportar una reducción del vigor. El efecto del ejercicio en personas con sobrepeso resulta ser un área de mucha relevancia, ya que estudios han propuesto que personas con índices de peso elevado presentan problemas emocionales, depresión, ansiedad, autoestima, percepción corporal y discriminación (Hoare et al., 2014; Russell-Mayhew et al., 2012; Sarwer y Polonsky, 2016).

En resumen, el entrenamiento HIIT ha demostrado ser efectivo en variables físicas y psicológicas en personas con normopeso; sin embargo, en personas con sobrepeso el impacto en temas psicológicos ha sido poco evaluado. Por otro lado, la situación de la pandemia por el COVID-19 generó que la mayoría de los entrenamientos fueran desplazados a medios virtuales, lo que podría ocasionar cambios en cómo las personas perciban el esfuerzo realizado o cómo se sienten al finalizar la sesión. A la fecha, no hay estudio que hubiese evaluado el efecto de un entrenamiento HIIT realizado de manera virtual y de manera presencial en variables psicológicas en personas con sobrepeso. Por lo tanto, el objetivo del presente estudio fue comparar los efectos de una sesión HIIT de 35 minutos, en modalidad virtual y presencial, en los estados anímicos y en el esfuerzo percibido en personas con sobrepeso. Las hipótesis planteadas son: 1) la condición presencial y virtual de ejercicio tendrán un impacto mayor en los estados anímicos y en el esfuerzo percibido en comparación con la condición control y 2) no habrá diferencias significativas entre la condición presencial y virtual de ejercicio en los estados anímicos y en el esfuerzo percibido.

METODOLOGÍA

Diseño

La investigación presenta un diseño experimental de medidas repetidas en tres condiciones. La selección de los participantes fue por conveniencia; no obstante, la asignación a cada una de las tres condiciones se realizó de manera aleatoria (control, entrenamiento presencial y entrenamiento virtual) siguiendo el método tipo tómbola; el nombre de los participantes se colocó en papeles separados y se seleccionó el papel uno a uno, para conformar tres grupos; luego, cada grupo fue asignado de manera aleatoria a uno de los tres tratamientos. Se contó con medición pretest y post test para la variable estados de ánimo, aplicados en cada sesión. Para la variable EP la medición se hizo finalizado cada uno de los ejercicios.

Participantes

La muestra estuvo conformada por un total de 13 personas (5 hombres y 8 mujeres) con un rango de edad entre los 17 y 60 años (M = 37.85 ± 13.20 años); además, presentan un rango de IMC entre 25.10 y 29.86 (M = 27.25 ± 1.79). Los criterios de inclusión fueron: presentar un IMC ≥ 25kg/m² y ≤ 29.9kg/m² (OMS, 2021), contar con acceso a internet, dispositivos con la aplicación Zoom y contestar “no” en todas las opciones del cuestionario “Par Q and you”, el cual es un auto reporte que permite conocer la salud de la persona y determinar si presenta un riesgo o no previo a ejercitarse. Se cumplió con los criterios establecidos en la declaración de Helsinki.

Instrumentos de medición

Para medir el estado anímico de los participantes se empleó el cuestionario POMS abreviado (Fernández y Blasco, 2003), el cual cuenta con dos fórmulas (A y B) de 15 ítems cada una que se responden utilizando una escala tipo Likert (0=nada a 4=muchísimo) y permiten obtener el estado de ánimo de cinco dimensiones (tensión, depresión, cólera, vigor y fatiga). Para conocer el EP, se utilizó la Escala de Borg con puntuación de 6 a 20 (Borg, 1982). Para aspectos descriptivos de la muestra se utilizó un metro para obtener la talla y una báscula análoga Tylor (modelo 916), para el peso.

Procedimientos

Cada participante completó tres sesiones, cada una de ellas separadas por un tiempo mínimo de 48 horas. Previo a la intervención con las personas participantes, se aplicó un estudio piloto para verificar que los ejercicios seleccionados y los tiempos estimados permitieran obtener el EP deseado. Previo a la intervención, se le explicó a cada una de las personas interesadas en participar el objetivo de este trabajo; posteriormente, quienes estuvieron anuentes a continuar firmaron de manera voluntaria un consentimiento informado, o un asentimiento informado para menores de edad (solicitando el consentimiento al representante legal), y se obtuvo el peso y la talla de los participantes. Después, se hizo la asignación aleatoria a cada una de las condiciones: entrenamiento virtual por Zoom (ENV), entrenamiento presencial (ENP) o condición control (CC). La forma A o B del cuestionario POMS fue igualmente aleatorizada por participante para cada una de las condiciones.

Cada sesión tuvo una duración aproximada de 35 minutos y contó con un máximo de dos participantes que pertenecían a una misma burbuja social. Antes de realizar la sesión de ejercicio, cada participante contestó el cuestionario POMS (ya sea en su fórmula A o B). En las condiciones ENV y ENP se siguió el protocolo de ejercicios establecido en la Tabla 1 tomando en consideración un valor de EP de 15, que se interpreta como muy pesado y es propuesto por López y Vicente (2018) dependiendo del momento de ejercicio y también en artículos científicos (Ciolac et al., 2015; Clark et al., 2020; Coquart et al., 2012; Elsangedy et al., 2013). En cada sesión, hubo dos investigadores presentes (MC, VR o RV), de esta manera se logró controlar: el tiempo, ejecución de los movimientos y la anotación del EP. En la sesión de la CC, los participantes vieron un documental de YouTube titulado “PLANETA AZUL [COSTA RICA] DOCUMENTAL [ANIMALES MARINOS] 2019” (Animalandia, 2019). Inmediatamente finalizada la intervención, los participantes contestaron la otra forma del cuestionario POMS que no resolvieron en el pretest.

Con el objetivo de unificar y controlar el posible efecto del entrenador durante la sesión de ejercicio en el estado de ánimo de los participantes, el instructor que brindó la clase virtual o presencial a cada grupo fue el mismo. Además, se limitó el uso de palabras por parte del investigador / entrenador a las siguientes: ¡Vamos, vamos!, ¡Dale, dale!, ¡Falta poco!, ¡No se rinda!, ¡Muy bien hecho!, ¡Usted puede!, ¡Excelente!, ¡Ya vamos a terminar!, ¡Felicidades!, ¡Eso!, ¡No paren!, ¡Buen trabajo!, ¡Una más!, ¡Quedan 10 segundos!, ¡Vamos a iniciar!, ¡Listo!, ¡Perfecto!, ¡Lo hiciste muy bien!

Análisis de datos

Se obtuvo promedio y desviación típica de los datos por medio de la estadística descriptiva. Se aplicó la prueba de esfericidad (homocedasticidad) de Mauchly. Se analizó la homogeneidad de las condiciones al inicio de cada una, por medio de un ANOVA de 1 vía. Con el objetivo de determinar el efecto de cada sesión en el estado de ánimo de los participantes, se aplicó un análisis de varianza (ANOVA) de dos vías con medidas repetidas en ambos factores (condición [3] x medición [2]), se utilizó el post-hoc de efectos simples de encontrarse una interacción significativa. Dado el rango de edad, se evaluó la posibilidad de ser una covariable por medio de la correlación de Pearson con los datos del pretest, en cada condición. Se utilizó el programa de software IBM-SPSS versión 24®, se identificó un resultado estadísticamente significativo en p < .05. Además, se realizó un análisis de potencia a posteriori.

Tabla 1 Protocolo de ejercicios para las condiciones de entrenamiento virtual y entrenamiento presencial Tabla 1 Protocolo de ejercicios para las condiciones de entrenamiento virtual y entrenamiento presencial Fase Duración Ejercicio EP Calentamiento 1 minuto Movilidad articular Muy, muy ligero (6-7) 6 minutos Activación previa Muy, muy ligero (6-7) 1 minuto Entrada en calor Ligero (10-11) 30 segundos Recuperación activa Muy, muy ligero (6-7) 1 minuto Entrada en calor Ligero (10-11) 30 segundos Recuperación activa Muy, muy ligero (6-7) HIIT 30s de ejercicio Sentadilla de sumo con flexión lateral (codo a la rodilla) Muy pesado (15) 30s descanso Recuperación pasiva 30s de ejercicio Plancha frontal tocando hombros Muy pesado (15) 30s descanso Recuperación pasiva 30s de ejercicio Elevación de rodillas Muy pesado (15) 30s descanso Recuperación pasiva 30s de ejercicio Sentadilla Muy pesado (15) 30s descanso Recuperación pasiva 30s de ejercicio Escaladores Muy pesado (15) 30s descanso Recuperación pasiva 30s de ejercicio Medio burpee (sin salto) Muy pesado (15) 30s descanso Recuperación pasiva 30s de ejercicio Desplantes Muy pesado (15) 30s descanso Recuperación pasiva 30s de ejercicio Lumbares “Superman” Muy pesado (15) 30s descanso Recuperación pasiva 30s de ejercicio Abdominales cruzados (codo-rodilla) Muy pesado (15) 30s descanso Recuperación pasiva 30s de ejercicio Elevación de cadera (puentes) Muy pesado (15) 30s descanso Recuperación pasiva Vuelta a la calma 4 minutos Estiramiento Muy, muy ligero (6-7) 1 minuto Ejercicios de respiración Muy, muy ligero (6-7) Fuente: elaboración propia. Nota. EP esfuerzo percibido esperado en cada actividad.

RESULTADOS

En la Tabla 2 se presentan los resultados de la estadística descriptiva en el pretest y post test para las tres condiciones en cada estado de ánimo (Rojas Ilama et al., 2022).

Tabla 2 Valores descriptivos para los estados de ánimo según la condición experimental Tabla 2 Valores descriptivos para los estados de ánimo según la condición experimental Estado de ánimo Condición Control Virtual Presencial Pre Post Pre Post Pre Post Fatiga 5.15 ± 3.1 3.15 ± 3.2 2.92 ± 2.4 8.08 ± 2.8 3.38 ± 1.8 7.15 ± 2.7 Vigor 6.6 ± 2.5 5.2 ± 2.3 5.3 ± 3.1 5.7 ± 2.9 5.1 ± 3.2 8.2 ± 2.3 Cólera 1.1 ± 1.5 2.6 ± 3.0 1.5 ± 1.6 0.3 ± 0.7 0.5 ± 1.1 0.5 ± 1.1 Depresión 1.1 ± 1.4 2.0 ± 1.6 0.8 ± 0.8 0.2 ± 0.4 0.7 ± 0.8 0.3 ± 0.7 Tensión 2.5 ± 1.3 1.7 ± 1.0 3.4 ± 2.6 4.7 ± 3.1 2.6 ± 1.8 3.5 ± 1.5 Fuente: elaboración propia. Nota. Datos se presentan en Media ± Desviación típica.

En la Figura 1 se muestra el comportamiento del EP de los participantes en la sesión virtual y presencial. En promedio, en ambas condiciones durante el calentamiento, el EP estuvo por debajo del valor meta de 15. Cuando se realizó la sesión de ejercicio, se presentó un EP superior a 15, según lo esperado. En ambas sesiones, el EP se encontró o fue superior a 15 en las mediciones de la 8 a la 16. Por su parte, en las mediciones del enfriamiento (17 y 18) el EP estuvo por debajo de lo esperado. Cabe resaltar que, en promedio, el EP durante las actividades de HIIT estuvo igual o superior a lo planteado por la literatura (Clark et al., 2020; Coquart et al., 2012; Elsangedy et al., 2013).

Figura 1. Esfuerzo percibido de los participantes a lo largo del ejercicio realizado en la condición virtual y presencial Figura 1. Esfuerzo percibido de los participantes a lo largo del ejercicio realizado en la condición virtual y presencial Nota. La línea roja punteada representa el valor de 15 que es reportado en la literatura.

Al aplicar un ANOVA de 1 vía en la medición del pretest, no se encontraron diferencias al inicio de cada condición en las variables de vigor, cólera, depresión y tensión (p > .05); no obstante, sí se encontraron diferencias en la fatiga (F = 6.909, p = 0.004), donde en la condición control se inició con una fatiga significativamente mayor que en las otras dos condiciones. En la mayoría de las variables se cumplió el supuesto de esfericidad (Prueba de Mauchly; p > .05). En las variables donde no se cumplió (cólera y depresión) se reportó el estadístico de Greenhuse-Geisser. No se encontró una relación significativa entre la edad de los participantes y los datos del pretest, por lo que la edad no se consideró como una covariable en el estudio.

En la Tabla 3 se presentan los resultados del ANOVA de 2 vías de medidas repetidas en ambos factores por cada estado de ánimo. Se encontró una interacción significativa en las variables de fatiga, vigor y tensión. En fatiga, dado que se encontró una diferencia entre las mediciones iniciales, el cambio no se puede atribuir a la realización del HIIT.

El análisis de efectos simples de la interacción en vigor sugiere que la actividad presencial presentó un aumento de pre a post que fue significativo al final de la sesión presencial en comparación con la actividad control (Figura 2). En tensión, sugiere que la actividad presencial presentó un aumento significativo de pre a post, mientras que en el post test la actividad presencial es diferente que la actividad control (Figura 3). El análisis de potencia a posteriori, indicó un valor de 80%, 76%, 65%, 68% y 72%, para fatiga, vigor, cólera, depresión y tensión, respectivamente.

Tabla 3 Resultados de ANOVA para cada estado de ánimo Tabla 3 Resultados de ANOVA para cada estado de ánimo Estado de ánimo Factor Condición Medición Condición x Medición F p F p F p Fatiga 2.60 .095 33.54 .001* 31.70 .001* Vigor 2.70 .088 0.02 .876 6.30 .006* Cólera 1.53 .236 0.14 .716 1.23 .303 Depresión 8.56 .006 0.05 .818 0.91 .416 Tensión 3.10 .065 5.23 .041 4.50 .022* Fuente: elaboración propia. * significativo p ≤ .05.

Figura 2. Interacción del estado de ánimo de vigor según condición experimental y medición. Figura 2. Interacción del estado de ánimo de vigor según condición experimental y medición. Nota. La medición post test de la condición presencial es mayor que la medición pretest de la condición presencial y mayor que el post test de la condición control y virtual (p < .05).

Figura 3. Interacción del estado de ánimo de tensión según condición experimental y medición. Figura 3. Interacción del estado de ánimo de tensión según condición experimental y medición. Nota. a La medición post test de la condición control es menor que la condición virtual y presencial, b, c La medición post test es mayor que la medición pretest (p < .05).

DISCUSIÓN

El objetivo del presente estudio fue comparar los efectos de una sesión HIIT de 35 minutos, tanto presencial como virtual, en los estados anímicos y en el esfuerzo percibido de personas con sobrepeso. En cuanto a los resultados, a pesar de tener una edad tan heterogénea en la muestra, esta no fue considerada como una covariable, ya que no se encontró un efecto en los pretest de los estados anímicos. Con lo que respecta a esta última variable, tanto tensión como vigor después de haber aplicado el tratamiento presencial presentaron un aumento, además de que en el post test la actividad presencial fue diferente del control. En fatiga, su cambio no se puede atribuir al tratamiento HIIT debido a que, desde un inicio, había diferencias entre mediciones. El esfuerzo percibido (EP) en el transcurso de las mediciones de las sesiones presencial y virtual reportaron valores por encima de lo sugerido en la literatura.

El estudio de los estados anímicos y su relación con el ejercicio ha recibido mucha atención por el reporte de sensaciones positivas al evaluarse de forma aguda (Basso y Suzuki, 2017; Ekkekakis y Acevedo, 2006; Peluso y Andrade, 2005). Landers y Arent (2007) comentan que una sesión moderada de ejercicio aeróbico generaba menor tensión y depresión y un incremento en el vigor. Recientemente, Martínez-Díaz y Carrasco (2021) aplicaron una intervención con HIIT de 20 minutos (1 minuto intenso y 1 minuto de pausa) en una muestra de personas con peso normal y les suministraron el cuestionario POMS en tres momentos (pretest, post test inmediato y post test a los 30 minutos). Los resultados demostraron que la tensión y la depresión se redujeron a los 30 minutos post; por su parte, la fatiga y la confusión incrementaron de pre a post test, pero luego se redujeron a los 30 minutos. Enojo y vigor no mostraron cambios en las mediciones. Selmi et al. (2018) reclutaron un grupo de atletas profesionales quienes entrenaron por un lapso de 28 minutos y aplicaron la Escala POMS al finalizar con el ejercicio, sus hallazgos demostraron que se presentó un incremento en la ansiedad y fatiga, además de una reducción en vigor. El único estudio de efecto agudo y emociones que pudo encontrarse en una población con obesidad fue el de Lofrano-Prado et al. (2012), quienes encontraron que dos tipos de intensidad en HIIT conllevaban incrementos en ansiedad estado y fatiga y una reducción en el vigor. Cabe resaltar que estas mediciones se recolectaron después de que los participantes descansaran dos horas. Comparando los hallazgos de los estudios mencionados anteriormente con los del presente trabajo, se puede notar que diferentes poblaciones, tratamientos y hasta tiempos para aplicar el cuestionario post tratamiento han sido implementados. Llegar a conclusiones anticipadas debe hacerse con cautela; sin embargo, después de una sesión HIIT, ya sea presencial o virtual, hubo incrementos en vigor, tal y como lo señala la literatura, pero al mismo, tiempo la tensión subió. Este resultado va en dirección opuesta a lo reportado previamente.

Otro estudio que halló incrementos en tensión después de una sesión HIIT en personas obesas fue el de Ouerghi et al. (2016); a diferencia del presente trabajo, ellos aplicaron un tratamiento crónico que abarcó ocho semanas con entrenamientos tres veces por semana. Una de las posibles razones a las cuales se puede deber este aumento de la tensión inmediatamente post ejercicio es debido a la Hormona Adrenocorticotrópica (ACTH por sus siglas en ingles). Esta se ha asociado a situaciones de mucho estrés y finalizado un ejercicio de HIIT sus niveles han alcanzado un 200% (Martínez-Díaz y Carrasco, 2021) o hasta un 550% (Marquet et al., 1999) comparados con sus niveles basales en personas con peso normal. Posiblemente, para personas con sobrepeso, mantener una intensidad tan elevada durante 35 minutos resultó no ser tan placentero y eso provocó los cambios significativos en tensión. Este hallazgo puede estar relacionado con la “dual-mode theory”, la cual propone que cuando la actividad pasa de ser aeróbica a anaeróbica hay un cambio de emociones placenteras a no placenteras (Ekkekakis, 2009; Ekkekakis y Acevedo, 2006) y, por ende, la actividad no se disfruta. También, por protocolos durante la pandemia, estos entrenamientos se llevaron a cabo con un máximo de dos participantes que pertenecían a una misma burbuja social; posiblemente, una mayor interacción social con otras personas hubiese permitido disminuir los niveles de variables negativas del POMS (tensión, depresión, cólera y fatiga) e incrementar más la positiva (vigor) (Lofrano-Prado et al., 2012).

Con lo que respecta al EP, la mayoría de los tratamientos que se implementan involucran intervenciones crónicas, ya que evalúan cambios en la composición corporal y describen que la percepción del esfuerzo es más reducida al final de todo el estudio que al principio (Alkahtani et al., 2013; Kong et al., 2016; Smith-Ryan, 2017), además de que el esfuerzo percibido lo usan para cuantificar el resultado de toda la sesión y no después de cada uno de los ejercicios, como se hizo en este estudio (Monteiro et al., 2019; Selmi et al., 2018). Tampoco se reporta cuál es o era el valor de esfuerzo deseado con la intervención de HIIT (Racil et al., 2016; Selmi et al., 2018; Smith-Ryan, 2017; Vitale et al., 2017). Según López Chicharro y Vicente Campos (2018), un valor de 18-19 es apto para HIIT, pero esto en personas con pesos normales. Clark et al. (2020), Coquart et al. (2012) y Elsangedy et al. (2013) llevan a cabo sus estudios aplicando un tratamiento con un EP de 15 al realizar diversas actividades físicas en personas con sobrepeso. En el presente estudio, conocer los valores de EP después de cada ejercicio permitió comprender que una muestra de personas con sobrepeso durante una sesión HIIT reporta valores iguales o por encima de 15 en cada uno de los ejercicios, esto da oportunidad para que futuros estudios propongan un nivel de esfuerzo mayor desde el inicio de las sesiones.

Esta investigación presentó limitaciones que deben ser discutidas. Una de ellas puede ser la edad que, aunque no generó ningún efecto en las variables estudiadas, sería aconsejable manejar rangos más reducidos. Calcular el IMC a través de una fórmula y no por medio de una máquina de bioimpedancia pudo haber ocasionado algunas imprecisiones en los datos finales de este valor. El calentamiento previo a la sesión de HIIT tuvo ejercicios con un rango de esfuerzo percibido de 6-7 y otros de 10-11; cabe la posibilidad de que los de un rango de 10-11 generaran un cierto cansancio que luego se reflejará en la rutina. Cabe destacar que, aunque la muestra se puede considerar pequeña, el análisis posteriori de potencia se encuentra entre los valores recomendados de 50% a 90%, en el área (Keppel y Wickens, 2004); por tanto, el tamaño de muestra no es considerada una limitación.

Futuros estudios podrían considerar el uso de un monitor de frecuencia cardíaca, el cual brindará más fehacientemente la intensidad a la cual se está llevando a cabo el ejercicio; como la escala de esfuerzo percibido es subjetiva, puede sobreestimarse o infravalorarse su valor. Además, es importante considerar si hay algún cambio en variables como peso o porcentajes de grasa y músculo debido a la aplicación de un HIIT presencial y virtual.

Una vez que se acerca el final de la pandemia y el retorno a realizar actividades presenciales, se puede notar que, a nivel anímico, mantener ejercicios físicos de este tipo ya sea presencial o virtual conlleva a cambios similares en cada una de sus dimensiones (i.e., tensión, depresión, cólera y fatiga), a excepción del vigor, que resulta ser más alto en la presencialidad. Por lo tanto, a raíz de este estudio, presencialidad y virtualidad se recomendarían por igual en una población de personas con sobrepeso dado que su impacto a nivel emocional fue positivo.

CONCLUSIÓN

En conclusión, una sesión de HIIT para personas con sobrepeso de manera presencial o virtual conlleva cambios similares en estados emocionales, excepto el vigor, el cual incrementa solo en la condición presencial; las otras variables mostraron un comportamiento similar.