Resumen

"Me he referido a nuestra sociedad costarricense como una sociedad libre de hombres libres, y a fe que ello, con justicia, nos colma de inocultable orgullo nacional. Pero —los peros son el índice de que vivimos realmente en una sociedad libre— ¿hasta dónde estamos aprovechando las posibilidades infinitas que nos ofrece la libertad? Y ¿hasta dónde estamos simplemente arrullándonos, para justificar actitudes pasivas y socialmente desinteresadas, con los mágicos sonidos de la noble palabra? Y ¿hasta dónde, en este último caso, estaremos comprometiendo a largo o a corto plazo la vigencia de la propia libertad? Porque, en verdad, la libertad sin vida interior, la libertad sin espíritu que la fortalezca, la libertad sin una voluntad que desgrane todas sus consecuencias, puede llegar a convertirse en algo sin sentido, expuesta al atropello de quienes la temen o no creen en ella. Pero, entonces, en su destrucción habrían sido tan culpables sus enemigos, como sus partidarios que no la habríamos sabido mantener lozana".