Resumen

"Y la fe en la educación continuará guiando los pasos de uno y otro gobierno de la naciente República, para bien indiscutible suyo. “Somos, antes que mandatarios, educadores de un pueblo que entró ha poco en la pubertad”, dirá el doctor Castro siendo Presidente de la República. Pues aunque la educativa no sea la única función vital de la sociedad, lo cierto es que sin ella ninguna de las otras puede trabajar, y porque aunque no bastaba para establecerla como una realidad el creer en ella y proclamarla, para lograrlo, debía empezarse por creerla y proclamarla, tal como lo hacían aquellos ilustres ciudadanos".