Resumen

El poder ejercido por la jerarquía católica, como institución que históricamente ha mostrado un particular
interés en ejercer control y subordinar a las mujeres, es
una cuestión ampliamente conocida, estudiada y denunciada. Sin embargo, no es un asunto que con el paso del tiempo pierda su atracción como objeto de estudio. Muy al contrario, no deja de alarmar que a pesar encontrarnos ya en el Siglo XXI, sigan persistiendo estados confesionales sólidamente fundados en la letra constitucional de algunas democracias occidentales.

Resulta todavía más interesante analizar el cómo y el
por qué se sostiene ese privilegio anacrónico y discriminatorio, que atenta contra la construcción de una sociedad pluralista. Costa Rica es uno de esos casos excepcionales que se siguen manteniendo como un Estado
Confesional. Es una tarea de importancia mayor, desde
un planteamiento ético feminista, identificar las razones
por las que se ha hecho casi imposible abrir el debate
nacional sobre la necesidad y pertinencia de un Estado
Laico en Costa Rica y cuál es el impacto que esta situación tiene sobre la vida de las mujeres y sobre la garantía que hacia ellas debe el Estado en materia de derechos humanos, especialmente, en los derechos sexuales y los derechos reproductivos.

En ese sentido, el propósito de este trabajo es, en el marco del resurgimiento de los fundamentalismos religiosos, del neo-integrismo católico y de la crisis de la democracia representativa, analizar el uso de un discurso abiertamente contrario a los principios de una democracia inclusiva y pluralista, como instrumento de lucha utilizado por la jerarquía de la Iglesia Católica y por representantes de diversas fuerzas políticas, contra la propuesta de una reforma constitucional presentada en el año 2009, para la
eliminación de la religión católica como oficial del Estado
costarricense. Será un punto muy importante del análisis,
el estudio de las declaraciones públicas que al respecto
emitieron los entonces candidatos y la candidata a la Presidencia de la República y las acciones iniciales del
gobierno actual, que podrían ser vistos como indicios de
un gobierno de corte neo-integrista católico.