Resumen

El Teatro del absurdo presenta complejos problemas de interpretación a los lectores. El estilo del reconocido dramaturgo inglés Harold Pinter, representado en las obras El guardián y El Montaplatos, añade una dificultad adicional por su uso particular del lenguaje, donde la prominencia del discurso oral se ve opacada por el silencio. Es este último recurso dramático el que provee un acceso más directo a la torturada mente de los personajes.